La mejor placa base en 2016

 

Placas base (también conocidas como tarjetas o tarjetas madre en América, y la placa base en inglés) son el elemento central de cualquier PC. No suele haber grandes diferencias de calidad entre ellas y, si bien pueden variar en el chipset que implementan para realizar el control de los distintos elementos, ese chipset viene especificado por las compañías de procesadores y los fabricantes de placas poco pueden hacer.

Desde la salida al mercado de los procesadores Core 2 Duo en el tercer trimestre del 2006, los procesadores Intel dominan el mercado en términos de rendimiento, pero también en la posibilidad de hacerles overclocking, ya sea en los Dual Core o Quad Core.

Todos estos utilizan el socket LGA-775.

Sin embargo, algunos procesadores AMD pueden ser interesantes desde el punto de vista del ratio rendimiento/precio, como los Athlon X2 5000+ y 6000+, o los Phenom. Estos utilizan el socket AM2/AM2+.

También existe el socket AMD 980G, pero es una rareza que soporta únicamente CPUs FX, no otras como los Ahtlon o Phenom II.  Suele ser poco habitual y no es recomendable. Finalmente el chipset AMD 970 es de gama baja aunque, a pesar de todo, puede soportar hasta dos tarjetas gráficas trabajando juntas, aunque limitadas a 4 líneas PCI-E (x4) cada una.

En lo que respecta a la plataforma FM2+ los chipsets más recomendables son los A88X, A78, y A55 ya que soportan APUs Kaveri, Trinity y Llano, aunque sólo el primero permite utilizar dos tarjetas gráficas trabajando cada una en x8.

Con la tarjeta de red pasa lo mismo, actualmente todas las mejores placas base integran una suficientemente buena, y solo merece la pena comprar una PCI si necesitamos internet inalámbrico, aunque también hay placas concretas que lo integran y suele salir más barato.

En cuanto a las tarjetas gráficas, son ya pocas las placas base que integran una, y si lo hacen es para ordenadores de gama muy baja.

La memoria es y seguirá siendo uno de los elementos que revitalizaran más un sistema. Debes de comprobar tanto que existan zócalos libres como el tipo de memoria compatible.

La placa base limita el máximo de memoria que el sistema reconoce. A veces será necesaria una actualización de la BIOS, el programa que controla su funcionamiento, para que reconozca memorias de mayor tamaño.

Además, el formato de la placa base determinará el tamaño de la caja para tu PC y, por tanto, también podrá afectar a la elección de sus sistemas de refrigeración.

Por ejemplo, en el caso de las placas base de tamaño mini ITX, el reducido espacio disponible en las cajas adecuadas para su tamaño, obliga al uso de soluciones de refrigeración de perfiles bajos, disipación pasiva e incluso a sistemas híbridos.